Pero no hay nada más lejos de la realidad. Estas aves están defendiendo a su territorio, a su pareja o a sus huevos o pollos. Y para defenderlos ante un peligro no dudan en acosar, y en algunos casos atacar, a ese posible peligro o amenaza. El turista pasea y sin percatarse pasa junto a los nidos de las gaviotas, hecho que desencadena la agresión como defensa de la pareja propietaria del nido.
Pero esta reacción es propia de una gran cantidad de especies. Personalmente he sido agredido por una pareja de herrerillos comunes cuando realizaba la revisión de una caja nido donde habían realizado la puesta. Y un herrerillo es un pequeño pajarillo de apenas 10 gramos.
Si nos topamos ante una reacción como esta, sea cual sea la especie que la realice, nos está diciendo que estamos muy, muy cerca de su nido, con sus pollitos o con sus huevos. Es por ello que no les toquemos los huevos y pasemos de largo lo más rápidamente posible.
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